¿Un lobo y un vampiro?
Puede sonar increíble, inefable, pero debe creerme cuando le digo que es posible. Yo, dentro de mi frío corazón, tengo espacio para otro ser de la noche. Colmillos afilados similares a los míos propios perforando mi piel, quizás mentí cuando dije que no puedo amar, tal vez sus ojos brillantes me hacen dudar. Se dará cuenta, con el tiempo, que también soy una persona muy cambiante, mi opinión va variando como la luna, luna que nos une a mi y a mi señor en las noches agitadas.
Yo lo admiro, lo admiro y lo quiero devorar, mascar su carne hasta que pase sin problema por mi garganta y beber su sangre como el mejor vino tinto. Hacer que su cuerpo se vuelva inútil y poder cazarlo sin problema, correrlo por el bosque oscuro y terminar en un manojo de mordidas, llanto y pasión.
Entendería usted lo que yo siento solo con escuchar su nombre siquiera, pero lamento que mis celos no me permiten compartirlo, demasiado hermoso para la blasfemia humana. Demasiado perfecto, místico, como para ser cazado por alguien que no sea yo.
No podría decir que lo amo, o solo es negación, pero dese cuenta que el amor se queda en la muerte y que yo, querido amigo, ya he muerto, y aún así lo sigo buscando, esperando, acosando. Si hay alguien con quien me gustaría pasar una triste eternidad... Genuinamente sería con ese aullador.
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